Introducción editorial
El siguiente testimonio comparte una experiencia personal de discernimiento y coherencia interior frente a propuestas que, aunque atractivas en apariencia, requerían una evaluación ética y espiritual profunda. A través de este relato, se pone en valor la escucha de la conciencia, la responsabilidad en la toma de decisiones y la importancia de preservar la integridad personal y espiritual en contextos donde intervienen intereses externos. Este testimonio se ofrece como un aporte reflexivo para quienes buscan vivir con claridad, criterio y fidelidad a sus valores esenciales.
Testimonio de Norma Gladys Zevallos Chávez
En el año 2005 llegué a la ciudad de Chachapoyas, en la región Amazonas, para dirigir una filial de la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú.
Con los ingresos mensuales de mi trabajo —y gracias a un hábito constante de ahorro— pude adquirir un terreno ubicado al fondo de la comunidad de Manacamiri, en Iquitos, al que denominé Yurmamana.
Tiempo después realicé una visita a la Comunidad de Lorenia. Al llegar, el Hno. Claudio comentó ante los presentes:
“Veamos qué novedades nos trae Gladys desde su monte”.
En ese momento compartí una situación que venía reflexionando: algunos extranjeros, vinculados a organizaciones no gubernamentales, me habían propuesto convertir Yurmamana en un centro de atracción turística, investigación y cultivo de plantas medicinales, entre otras iniciativas. La propuesta incluía la construcción de una vivienda con todas las comodidades y la obtención del 50 % de las ganancias, con la condición de que ellos asumirían toda la gestión y yo únicamente me dedicaría a pintar y a disfrutar de los beneficios. Para ello debía firmar diversos documentos legales.
El Hno. Claudio me preguntó entonces si había aceptado o firmado algún acuerdo. Mi respuesta fue negativa. Sentía con claridad que, desde mi interior o conciencia, una voz me advertía que no debía hacerlo, que no confiara.
Ante ello, el Hno. Claudio señaló que había obrado correctamente, explicándome que esa voz correspondía a la voz del espíritu, la cual había sabido escuchar y obedecer. Añadió que, en muchos casos, organizaciones o empresas que ofrecen ganancias excesivamente elevadas buscan encubrir prácticas económicas indebidas mediante aparentes acciones de beneficio social, y que aceptar tales propuestas puede implicar una responsabilidad espiritual grave.
Más allá de estas advertencias, yo misma percibía en dichas propuestas una fuerte carga de codicia y vislumbraba la posibilidad de perder, por diversas artimañas, ese espacio que considero un verdadero remanso de paz: Yurmamana, al que siento como un regalo de Dios.
Iquitos, 19 de enero de 2026
Norma Gladys Zevallos Chávez