Preparémonos para el año venidero: la deliberación.

Preparémonos para el año venidero: la deliberación.

Cuando hay que tomar decisiones de cualquier categoría, somos nosotros mismos responsables y culpables de nuestras elecciones; por eso es importante que reflexionemos sin presiones de ninguna clase, sin precipitaciones, sin apuros, para poder prevenir la sensatez de nuestras elecciones.

Lo mismo sucede cuando tenemos que tomar decisiones sobre cambios de vida, sobre proyecciones de nuestra existencia a campos, actividades o lugares distintos de los que hemos venido conviviendo en el presente.

Es cierto, quien tiene que enfrentarse a cambios en su vida,aún cuando no lo haga por deseos de analizar, termina reflexionando sobre la incertidumbre del futuro que le espera y hace sus deliberaciones tratando de intuir los sucesos que tendrá que enfrentar en el futuro y entonces comienza a prevenir y a pre-elegir las acciones que debe ir planificando para no tener un futuro incierto, lleno de inseguridades.

Quizás, donde más fallamos los seres humanos, porque es donde menos deliberamos, es en el campo de nuestras emociones, donde las pasiones impulsan nuestros apetitos, ofuscando nuestro entendimiento y cegando nuestras percepciones hasta hacernos confundir en las elecciones que hacemos.

Y esto es tan cierto que por eso los seres humanos admitimos que para no equivocarnos solo la Voluntad de Dios puede guiar nuestro instinto, nuestra inteligencia, para las selecciones correctas.

El ser humano siempre ha pensado sobre esto, aun cuando son muchos los que ignoran la necesidad de deliberar. Frases como «cuenta hasta siete antes de decidir», nos indican ya que criollamente se aconseja que no nos precipitemos a tomar decisiones, que nos demos ese tiempo. Dice: contemos hasta siete. Por supuesto que el que desconoce por qué necesita dilatar la decisión, simplemente comete la torpeza de contar 1,2,3,4,5,6,7 y se lanza a la decisión absurda. Es que este ser humano no entiende que esta alegoría de contar hasta siete es darse el tiempo para reflexionar, para discutir mentalmente, para analizar, para discurrir en sus pensamientos y en sus emociones antes de tomar las decisiones de lo que debe hacer.

Los septriónicos acostumbramos a decir «piensa hasta por siete veces antes de tomar la decisión», es decir que le estamos recomendando que delibere siete veces sobre el mismo tema antes de tomar una decisión.

¿Por qué tanta previsión; por qué tanta recomendación? Porque hemos aprendido que una vez que elegimos y decidimos se dinamiza la causalidad y no hay forma de evitar las consecuencias que hemos provocado con nuestras decisiones emocionales. Por eso hermanos, es necesario que ejercitemos la deliberación y que enseñemos a ejercitarla en plenitud; es decir, que aprendamos a reflexionar para no perder nuestra libertad o para lograr nuestra libertad, para no estar después con el corazón angustiado oprimido por sentimientos de culpa, por frustraciones, por equivocaciones, por sentimientos compulsivos que nos hacen debatir con dolor por lo que pudimos haber sido y que no supimos aprovechar en el momento oportuno.

(Extracto de: La deliberación, por Shikry Gama)

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